MICHEL MARRIOTT (NYT)
ELPAIS.es - 13-07-2006
- 11:36
Al combinar materiales
tradicionales con elementos de alta tecnología, niños de tan solo 9
años de edad pueden inventar, entre otras cosas, joyas interactivas.
(Robert Spencer)
A primera vista, el PicoCricket Kit parece una caja de plástico
llena de material de manualidades: fieltro de colores, limpiapipas,
algodón y bolas de poliestireno. Pero se trata de un equipo artesanal
para la era digital, que incluye sensores electrónicos, motores, cajas
de resonancia, cables de conexión y un ordenador de bolsillo
programable que funciona con una batería.
Según Mitchel Resnick, profesor de investigación pedagógica del
Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts, al combinar
materiales tradicionales con elementos de alta tecnología, niños de tan
solo 9 años de edad pueden inventar, entre otras cosas, joyas
interactivas, criaturas que bailan y esculturas musicales.
Resnick, cuya investigación sobre el aprendizaje infantil en el
Media Lab ayudó en 1998 al Grupo Lego a crear el equipo de construcción
robótico Mindstorms, un producto de enorme éxito, dice que quería
inventar algo que no insistiera en la fabricación de objetos mecánicos.
Lo que más le interesaba era fomentar la creación artística y producir
una tecnología y un lenguaje de programación que permitiera a los más
pequeños asumir un mayor control sobre el comportamiento de sus
creaciones.
“Lo que esperamos es que comiencen con proyectos sencillos para
después dejar volar la imaginación”, explica Resnick. “Creo que los
jóvenes enseguida se tiran de cabeza y experimentan”. Los equipos
PicoCricket, dice, “están concebidos para fomentar esa clase de
experimentación”.
Por ejemplo, uno de los manuales de instrucciones de este juego
enseña a los usuarios a convertir una tarta de cumpleaños hecha de
fieltro, cartón y pajitas para beber, en un ingenioso pastel
interactivo, que puede programarse para que las luces de sus velas
eléctricas se apaguen de repente cuando alguien sopla sobre ellas. Con
unos cuantos ajustes en la programación de la tarta, sus velas
artificiales llegan a parpadear antes de apagarse y, con algunos toques
de programación más, la tarta puede entonar canciones de cumpleaños.
El juguete, que cuesta 250 dólares (196 euros), es la primera
iniciativa de Playful Invention Company (PICO), una empresa con sede en
Montreal de la que Resnick es cofundador y Lego el patrocinador
financiero (el juego se podrá conseguir este mes en
www.picocricket.com). Su herramienta principal es el programa
PicoBlocks, un lenguaje que funciona apuntando y haciendo clic,
cortando y pegando.
Parece un puzzle de piezas de colores que se ordenan y combinan en
una pantalla de PC o Mac con un ratón. Alineando piezas etiquetadas en
secuencias interconectadas se pueden crear comandos sencillos y
complejos. Un “puntero” con cable USB enchufado al ordenador transmite
los comandos a PicoCricket mediante una serie de destellos. Los motores
y los sensores están conectados a PicoCricket, que a su vez funciona
según la programación almacenada en su memoria de estado sólido.
“Para nosotros, lo más importante es dejar que los chavales lo
controlen”, afirma Resnick. Otros fabricantes también están preparando
equipos más flexibles con los que los más jóvenes puedan crear y
programar sus propios diseños por ordenador. El Sistema de Diseño Vex
Robotics, desarrollado el año pasado por Innovation First y RadioShack,
tenía como objetivo espolear la diversión creativa de los adolescentes.
“Habla con cualquier alumno de secundaria, todos son mucho más
espabilados”, afirma Joel Carter, vicepresidente del departamento de
publicidad de Innovation First, una compañía de robótica de Greenville,
Texas. “Les gustan los problemas
con soluciones abiertas y hay muchos que disfrutan utilizando las herramientas disponibles para solucionarlos”.
Según Carter, el equipo para principiantes de Vex, que cuesta 300
dólares (235 euros), tiene más de 500 componentes, suficientes para
construir robots guiados por control remoto y otros programables.
Caleb Chung y Bob Christopher, cofundadores de Ugobe, una empresa de
robótica de Emeryville, California, están desarrollando un pequeño
robot dinosaurio, Pleo, y dicen que quieren que su comportamiento sea
tan creíble como para fomentar tanto una relación como un juego.
El Pleo (www.ugobe.com/pleo) estará listo para fin de año y su
precio aún no se conoce. Christopher afirma que la tecnología de este
robot de compañía, que funciona con el sistema operativo Life Form,
creado por esta empresa, se centrará en “el gen creativo que todos
llevamos dentro”.