Uno de los efectos secundarios que se esperan del efecto invernadero es
el aumento del nivel de mares y océanos a lo largo del planeta. Este
efecto se produce por dos causas principales. En primer lugar, se están
fundiendo muchas masas de hielo y el agua va a parar finalmente al
océano. Eso no es un problema cuando el hielo esta flotando, como en el
caso del Polo Norte, ya que la parte sumergida del hielo y el agua que
se forma al descongelarse ocupan el mismo volumen. Lo malo es cuando
hielo que esta asentado sobre roca, como en el caso de Groenlandia o la
Antártida, se funde.
En segundo lugar, la elevación de la temperatura del mar provoca una
dilatación del agua. El efecto es pequeño pero es necesario
multiplicarlo por la enorme masa de agua implicada. En este caso un
porcentaje pequeño puede ser suficiente para provocar efectos
apreciables.
Según los últimos análisis de los datos obtenidos
mediante satélite y boyas flotantes, se calcula que el nivel del mar se
ha elevado anualmente en 3 milímetros durante en periodo 1993 a 2005.
Se estima que la mitad del ese aumento, 1,5 milímetros, esta causado
por la fusión de hielo procedente de la Antártida.
Esta tendencia es probable que continué y se intensifique en el
futuro. Los océanos tienen una gran inercia térmica y son esperables
mayores aumentos de temperatura, con su correspondiente dilatación, en
el futuro. Por otro lado, esta elevación del nivel de mar puede
contribuir a inestabilizar las enormes placas de hielo antártico que se
encuentra parcialmente apoyadas en roca y que pueden desprenderse al
fallarles parte de ese apoyo. Podemos hacernos una idea del peligro con
esta imagen simulada de la Antártida que muestra el nivel real del terreno que se sitúa bajo el hielo.
Todavía no estan claras todas las consecuencias de esta elevación, pero pocas parecen buenas.
Vía
Genciencia