Mirad con qué dos noticias me meriendo esta tarde: por un lado un ministro brasileño haciendo una defensa de la cultura hacker y por otro la Unión Europea planteándose cobrar impuestos por los sms y los correos electrónicos.
Según el ministro, "los hacker (no confundir con crackers) crean, innovan,
resuelven problemas y ejercitan la organización de ayuda mutua y
voluntaria", lo que, a su juicio, encaja perfectamente con el espíritu
fundacional de internet y además advierte de que "la revolución
tecnológica no puede justificarse sólo por sí misma sino que debe
reflejarse en el beneficio y bienestar de los pueblos". De acuerdo.
Según el eurodiputado del PP europeo, francés para más señas, que propone añadir un impuesto de alrededor de
1,5 céntimos de euro en los mensajes de texto o SMS y cargar con
0,00001 céntimos cada correo electrónico enviado, "Esto son minucias, pero dado los miles de millones de
transacciones que se hacen cada día, supondrían unos ingresos
inmensos".
Me suena un pelín divergente la posición del tercer mundo y el primer mundo ante la revolución que está suponiendo internet, y hoy, como ayer, me gustaría vivir en el primer mundo con el espíritu del tercero. ¿Demagogia? Pues un poco sí.
Foto de Juan Rodríguez Orihuela en Flickr.