Por Onio - 28 de Abril, 2006, 10:59, Categoría: General
ANTONIO MUÑOZ MOLINA
EL PAÍS
-
Opinión - 24-04-2006
En España, país desmemoriado, se ha puesto de moda la memoria. Es
una memoria singularmente selectiva: borra o desfigura la parte del
pasado más cercana al presente y se remonta a una lejanía hasta hace
poco no muy frecuentada, salvo por los aficionados a la historia y los
historiadores profesionales, y por algunos novelistas que educamos
nuestra imaginación en los relatos cautelosos sobre la República y la
guerra que escuchamos de nuestros mayores en la infancia. La historia
es un saber difícil que requiere largas investigaciones, ofrece muchas
incertidumbres y da a veces amargas noticias. La memoria no se
investiga, sólo se recupera, sin exigir mucha disciplina, incluso,
muchas veces, con un propósito de afirmación personal o colectiva que
nadie está autorizado a discutir, ya que la memoria, por definición, le
pertenece al que la posee. La memoria, si no es vigilada por la razón,
tiende a ser consoladora y terapéutica. Modificar los recuerdos
personales para que se ajusten a los deseos del presente es una tarea
legítima, aunque con frecuencia tóxica, a la que casi todos nosotros
somos proclives.
Cuando la memoria se convierte en un simulacro colectivo su efecto
empieza a ser más alarmante. Su primacía desaloja a la historia del
debate público, porque la historia es mucho menos maleable, y con
frecuencia puede desmentir las buenas noticias sobre el pasado que a
todos nos gusta regalarnos. Al filtrarse a través del recuerdo, y
también del olvido, el pasado se convierte en ficción y en materia
novelesca. Pero a la novela no le exigimos fidelidad a los hechos
privados o públicos que puedan haberla inspirado. La responsabilidad de
la novela es estética y moral: la de los discursos públicos, casi como
la de la ciencia, debería estar sujeta a las exigencias más severas del
conocimiento.
Como novelista y como ciudadano, la negligencia o el silencio que
durante muchos años envolvieron el recuerdo de la Segunda República, de
la Guerra Civil y de la resistencia antifranquista me parecieron
desoladores. La falta de conexión entre el presente iniciado en la
transición y las tradiciones progresistas españolas que fueron
interrumpidas por la guerra y sepultadas por el franquismo ha sido una
de las debilidades mayores de nuestro sistema democrático: ha
alimentado nuestro raquitismo cívico y nuestra profunda penuria
cultural, así como una contumaz injusticia hacia quienes lucharon
contra la dictadura o fueron víctimas de lo que Paul Preston ha llamado
la "política de la venganza". Quienes ya éramos adultos a principios de
los años ochenta sabemos que la razón de tanto olvido público no era el
chantaje de una derecha franquista que siguiera vigilando desde la
sombra. Desde 1982 el Partido Socialista gobernaba con mayoría
absoluta, y sus dirigentes, empeñados en la tarea necesaria de
modernizar plenamente el país, optaron por ocuparse más del futuro que
del pasado, con un entusiasmo en el que había una parte de arrojo
verdadero y otra de frivolidad y cosmética. De pronto la épica de la
resistencia se había quedado antigua, tan obsoleta como las barbas y
como las chaquetas de pana. Cambios verdaderos y profundos sucedían
mientras tanto, pero muchos nos sentimos agraviados en aquellos años
por la amnesia atolondrada de los que mandaban, por la falta de
escrúpulos y una propensión al favoritismo y al descuido de la moral
pública que habrían de acabar en los escándalos de corrupción de los
primeros años noventa.
La historia proscrita por el franquismo fue una historia simplemente
abandonada por la democracia. Abandonada por el Estado central y
sustituida por mitologías más o menos lunáticas en los sistemas
educativos de los gobiernos autónomos, consagrado cada uno a la tarea
de inventar pasados gloriosos que fatalmente acabarían malogrados por
una pérfida invasión española. La mezcla de la pedagogía posmoderna y
del nacionalismo identitario pueden conducir a resultados pintorescos o
alarmantes, a una confusa aleación de ignorancia y adoctrinamiento muy
peligrosa para la vida civil pero muy útil para la demagogia política.
A algunos nos parecía que el estudio atento de la República y de la
Guerra Civil era a la vez una reparación parcial de las injusticias del
olvido y una búsqueda de esos valores sustantivos cuya debilidad
resultaba tan dañina para nuestro sistema democrático. Al leer
obsesivamente libros sobre entonces -los diarios de Azaña, las memorias
de Barea, las novelas de Max Aub, los estudios de Hugh Thomas o de
Jackson, la sobrecogedora historia oral de Ronald Fraser- revivíamos
una y otra vez un drama que no nos apasionaba ni nos hacía sufrir menos
porque conociéramos de sobra su triste final. Nos indignaba el
escándalo de la indiferencia de las democracias hacia la suerte de la
República española, el modo en que aceptaron sacrificarla queriendo
apaciguar a Hitler. Pero también nos producía un íntimo dolor,
semejante a una derrota personal, la incapacidad de las fuerzas
políticas del bando leal para unirse eficazmente contra el enemigo
común. Al cobrar conciencia política en los últimos años de la
dictadura, sentíamos una nostalgia doble del porvenir y del pasado, del
mañana en el que podríamos respirar y vivir en libertad y del lejano
ayer en el que la libertad existió brevemente. Igual que saltábamos
sobre la cultura del pasado inmediato para vincularnos a una tradición
de heroica modernidad literaria y estética que interrumpió la guerra y
dispersó el exilio, queríamos buscar nuestra legitimidad política en
aquella República que era el reverso exacto del régimen siniestro en el
que habíamos crecido. Por eso había un fondo de desconsuelo al ver que la
democracia restaurada no se esforzaba demasiado en honrar a los
perseguidos, a los silenciados, a los encarcelados y asesinados por el
franquismo, a los que salieron de España al final de la guerra y
continuaron combatiendo al nazismo en Europa, a los cautivos y
supervivientes de los campos alemanes. Hubiéramos querido que se les
hiciera justicia mientras estaban vivos, y también que los valores que
ellos defendieron tuviesen más presencia en la política española: un
sentido de la austeridad y la decencia, de la ciudadanía solidaria y
responsable, una vocación franca de justicia social, un amor exigente
por la instrucción pública, un verdadero laicismo, un respeto a la ley
entendida como expresión de la soberanía popular.
No es eso lo que hemos visto tanto como habría sido necesario, y si
no lo hemos visto no ha sido por la presión de una derecha torva y de
vocación autoritaria o por la existencia de un rey. Pero a pesar de
esas deficiencias -de las cuales los únicos responsables son la clase
política y la ciudadanía, cada uno en su escala de acción- en 30 años
España ha cambiado tan prodigiosamente que ni siquiera los que hemos
vivido este tránsito somos capaces de comprender su magnitud y su
calado. Nos hace falta el testimonio deslumbrado de quienes nos han
visto desde fuera, y no hemos sido capaces de hacer conscientes a
nuestros hijos de la novedad y la fragilidad de lo que nosotros no
tuvimos y ellos dan casi desganada o despectivamente por supuesto.
Hemos pasado de la dictadura a la democracia, del centralismo al
federalismo, del tercer mundo al primer mundo, del aislamiento
internacional a la plena ciudadanía europea. Nos hemos dado un sistema
educativo y sanitario públicos que con todas sus deficiencias sólo
puede valorar quien ha viajado algo por el mundo y sabe lo que
significa que la salud y la escuela sólo sean accesibles a quien puede
pagarlas. Y sin embargo nadie o casi nadie siente lealtad hacia el
sistema constitucional que ha hecho posibles tales cambios, y en lugar
de compartir una concordia basada en la evidencia de lo que hemos
podido construir entre todos nos entregamos a una furia política en la
que cada cuál parece guiado por un propósito de máxima confrontación.
En una pelea de baja ley cualquier objeto puede convertirse en un
arma arrojadiza: la más reciente, en España, es la memoria, la
República olvidada que de pronto regresa a las primeras páginas, la
Guerra Civil que se usurpa a los historiadores y al recuerdo doloroso
de quienes la sufrieron para desfigurarla a la medida de los intereses
políticos de unos y otros y a la voluntad de cizaña de los enemigos más
descarados de la democracia. Para quienes hemos pasado muchos años no
queriendo aceptar la obligación del olvido es alentadora la idea de que
de pronto tantas personas coincidan en el recuerdo de un tiempo
decisivo de la historia de España: pero no deja de ser llamativo que el
recuerdo llegue tan tarde, y que coincida tan oportunamente con una
nueva amnesia -ahora, sobre la transición- y con diversos proyectos de
desmantelar el sistema político fundado por la Constitución de 1978.
Cada uno tiene sus lealtades íntimas y sus nostalgias personales, y
para muchos de nosotros el 14 de abril y la bandera tricolor, el coraje
republicano de Antonio Machado, el patriotismo cívico y sereno de los
diarios de Manuel Azaña, mantienen un resplandor indeleble, vinculado a
nuestros sueños juveniles de libertad y a nuestros más firmes ideales
del presente. Pero la lealtad sentimental no debería cegarnos,
precisamente porque entre los valores republicanos más altos está la
primacía de la racionalidad sobre el delirio romántico. Y hace falta
mucho cinismo intelectual, mucha malevolencia, para empujar al campo de
los añorantes del franquismo a quienes no se dejan llevar por esta
oleada entre dulzona e interesada de memoria nostálgica y prefieren no
olvidar lo que han aprendido en los libros de Historia y en los
testimonios de quienes vivieron de cerca aquel tiempo. En los diarios
del tiempo de la guerra, en esa desolada obra maestra de la literatura
en español que es La velada en Benicarló, Manuel Azaña cuenta
su amargura ante el sectarismo, la incompetencia y la deslealtad a la
República de muchos de los que deberían haberla defendido. En el
desmoronamiento del Estado que sobrevino tras la intentona militar del
18 de julio, cada fuerza política o sindical, cada gobierno autónomo se
entregó con ceguera suicida a la persecución de sus propios intereses,
como si la guerra, más que una crisis terrible que los amenazara a
todos por igual, fuese una oportunidad de oro para alcanzar fines -la
independencia, la revolución, el comunismo libertario, etcétera- que
nada tenían que ver con la legalidad republicana. Leyendo a los
historiadores y a los memorialistas más eminentes, uno tiene la
sensación de que la República, en un cierto momento de la guerra, no
tenía más defensores sinceros que Manuel Azaña, Juan Negrín, el general
Vicente Rojo y Max Aub.
No creo que sea de ese sectarismo insensato del que se tiene
nostalgia, ni que en aquella tentativa breve y maltratada de democracia
hubiese algo de lo que no disfrutemos ahora. Ni una sola de las
libertades que afirmaba la Constitución de 1931 está ausente de la de
1978, del mismo modo que las valerosas iniciativas de justicia social,
educación e igualdad de aquel régimen no pueden compararse, por la
enorme diferencia de los tiempos históricos, con los progresos del
Estado de bienestar que disfrutamos ahora. ¿Fueron entonces más iguales
las mujeres y los hombres? ¿Hubo mejor protección para los parados,
recibieron mejor atención pública los enfermos? ¿Estuvieron más
respetadas las minorías? ¿Fue más autónoma Cataluña con el estatuto de
1932 que con el de 1980? ¿Podemos excluir de nuestra genealogía
democrática a Adolfo Suárez o al general Gutiérrez Mellado, que tan
gallardamente se mantuvieron en pie frente a la zafia agresión de los
golpistas del 23 de febrero de 1981?
Parecen preguntas idiotas, pero es necesario formularlas, al menos
para deslindar el reconocimiento histórico de las mejores iniciativas
de entonces de esa nostalgia gaseosa que se va volviendo más densa cada
día y no nos deja ver los secos perfiles de lo que ocurre ahora mismo,
las señales de alarma que deberían empezar a inquietarnos. Algo
distingue -o distinguía al menos hasta hace poco- a la mayor parte de
los discursos políticos surgidos del 78 sobre los del 31: la idea de
que el adversario no es necesariamente el enemigo, y de que por encima
de las discrepancias más radicales está la fidelidad a unos cuantos
principios comunes que son el entramado básico de la democracia. En
1931 España era un país de terribles diferencias sociales, en una
Europa desgarrada por la crisis económica y los fanatismos políticos.
En una época en la que tan rara era la templanza, puede ser
comprensible -aunque no deje de ser lamentable- que con tanta
frecuencia los discursos políticos derivaran hacia un pavoroso
extremismo. Pero si estos tiempos son tan visiblemente otros, ¿de dónde
nace la furia verbal que uno observa ahora en España, y que lo golpea a
uno como un puñetazo al conectar la radio o mirar los titulares de un
periódico, la voluntad desatada y al parecer casi unánime de eliminar
cada uno de los espacios de concordia en los que se han basado estos
treinta años de democracia y progreso? ¿Tenemos que seguir eligiendo
entre lamentar el asesinato del teniente Castillo o el de José Calvo
Sotelo, entre callar la matanza de la plaza de toros de Badajoz o la de
la Cárcel Modelo de Madrid?
Manuel Azaña imaginó un patriotismo basado "en las zonas templadas
del espíritu". Una manera de conmemorar ese deseo es vindicar los
modestos ideales que lo hacen posible: defender la instrucción pública
y no la ignorancia, el respeto a la ley frente a los mangoneos de los
sinvergüenzas y los abusos de los criminales, el acuerdo cívico y el
pluralismo democrático por encima de los lazos de la sangre o la tribu,
la soberanía y la responsabilidad personal y no la sumisión al grupo o
la impunidad de los que se fortifican en él. Estos son mis ideales
republicanos: espero que se me permita no incluir entre ellos la
insensata voluntad de expulsar al adversario de la comunidad
democrática ni el viejo y renovado hábito de repetir consignas en vez
de manejar razones y acusar de traición a quien se atreve a disentir de
la ortodoxia establecida, o a no seguir la moda ideológica del momento.
A Frank Sinatra le gustaba comer 24 langostinos grandes helados,
Prince se decanta por cuatro limones, té y hierbas y Brytney Spears se
alimenta con bolsas de Doritos cool ranch. El arroz con leche no es
asturiano sino que lo trajeron los árabes de la India y el restaurador
y tres estrellas michelín Martín Berasategui escribe rabiolis en vez de
raviolis. En el blog Gastrónomo Furioso la ironía sustituye a las
recetas.
Detrás de este blog se esconde un periodista y un cocinero que
prefiere permanecer en secreto. "Soy bastante perro a la hora de
ponerme a escribir en el blog, algunas veces me paso un mes sin
actualizarlo. Escribo cuando tengo algo que contar y tengo tiempo".
Gastrónomo furioso cuenta divertido que : "no sé cómo se me ocurrió
escribir el blog. Los demás que hay de gastronomía me parecen muy
buenos aunque echaba de menos alguno que hablase de más cosas que de
recetas. Intento darle una vuelta a la cocina, voy por otro lado y
escribo con mala leche e ironía. A la gente le gusta que le chinches y
por eso cuando escribes que el pan tumaca no es catalán se arma".
Fue periodista antes que cocinero, ha trabajado con grandes chefs
españoles y señala que, al igual que en el periodismo, "el mundo de la
cocina es bastante exigente, hay mucha explotación y canallesca. Aunque
un error en un artículo se nota pero un fallo en un restaurante de, por
ejemplo, Ferrán Adriá, significa mucho más".
Un mundo sacrificado en el que muchos jóvenes abandonan muy pronto y
unos pocos se hacen famosos. "Abrir un restaurante es una pesadilla, no
se lo deseo ni a mi peor enemigo. Es un mundo muy complicado y el boom
ha llegado con el efecto mediático. Primero el programa de José Andrés,
después el otro en Tele 5, Cuatro ha lanzado dos programas…", explica
el blogger que añade que "hay mucho divismo en la cocina. A
los grandes ya se les ha olvidado empuñar un cuchillo y cortar cebolla,
reciben muchos estímulos, van de un lado a otro y cocinan menos. Pero
es normal porque se lo han ganado".
¿Y dónde están las mujeres? "Hay muchas trabajando a la sombra. No
están reconocidas aunque todos los grandes cocineros hacen referencia a
sus madres. No se les reconoce nada. A Simone Ortega, por ejemplo, en
Francia se le ha concedido una medalla al mérito. Allí los cocineros
tienen calles, aquí programas televisivos. Ellos cuidan la cultura
gastronómica, nosotros no y hay mucho machismo".
Al autor de Gastrónomo Furioso le fascina "el mundo de la panadería"
y prefiere unos macarrones con tomate y chorizo antes que la nouvelle cuisine .
En la Red, consulta otros blogs de cocina aunque afirma que funcionan
más los foros. "A la gente le encanta discutir de cocina, hay un foro
de cocineras que se llama el cafecito que es buenísimo". Su blog se lo
recomienda a los que quieran leer "una versión diferente del mundo de
la cocina". Aunque avisa: "no lo actualizo todos los días".
Por Onio - 27 de Abril, 2006, 0:24, Categoría: General
Tengo que decir que ni Dan Brown ni su Código son santos de mi devoción. Pero, me pregunto si no está siendo la Iglesia muy torpe censurando la película basada en el Código da Vinci. En el mejor de los casos, estas actitudes intolerantes no dejan a la Iglesia en buen lugar sin necesidad de acudir a ninguno de los "argumentos" de la novela. ABC
Cristina López / Madrid
La iglesia romana de San Pantaleón ha amanecido con una gran lona negra en su fachada con el propósito de tapar el cartel publicitario de la película "El Código Da Vinci".
Detrás de la lona hay una enorme imagen de la Gioconda que sirve para dar publicidad a la película que se estrenará el próximo 19 de mayo y que fue colocado con el fín de tapar los trabajos de restauración de la iglesia.
El motivo de esta censura es porque las autoridades católicas de Roma se sienten agraviadas por la decisión de exponer un cartel gigante de la película que deja muy mal parado el papel de la iglesia.
El libro de "El Código Da Vinci" ya fue atacado por el Vaticano y el hecho de que una imagen valga más que mil palabras se está notando en las críticas de la película impuestas por la Conferencia Episcopal.
Toda esta polémica es debida a que el autor, Dan Brown, se basa en la teoría de que el cuadro de la "Gioconda" o "Mona Lisa" de Da Vinci, es en realidad el propio pintor disfrazado de mujer que se ríe de todo el mundo porque muestra su homosexualidad. También el cuadro "La última Cena" tiene simbología pagana ya que el autor dice que uno de los discípulos de Jesús era una mujer y que se puede ver en el cuadro.
No sólo los cuadros son objeto de controversia, también está su teoría de que Jesús tenía como amante a María Magdalena y que la dejó embarazada. El Opus Dei queda reflejado como "malo" de la película y sólo dos personas van a destapar el enigma.
El rector de la Iglesia Adolfo García, con ayuda del director de la oficina litúrgica del Vicariato de Roma, Marco Frisina han sido los responsables que han hecho que la publicidad se tapara. El rector denunció que el cartel de la película se había colocado sin su consentimiento ni el de las partes interesadas.
Por Onio - 20 de Abril, 2006, 7:14, Categoría: General
Las especies animales proliferan en el área abandonada por el ser humano tras la explosión de la central nuclear
ELPAIS.es
-
Madrid
ELPAIS.es
-
Sociedad - 20-04-2006
- 10:40
La explosión de la central nuclear de Chernóbil(Ucrania) obligó a
evacuar a 350.000 personas de un área de 155.000 kilómetros cuadrados.
De eso hace 20 años, y todavía hay una zona de exclusión alrededor de
la instalación en la que la vida humana es imposible. Y sin embargo,
ese lugar se ha convertido en un santuario natural en el que florecen
especies animales de todo tipo.
En la madrugada del 26 de abril de 1986, los operarios de la central
llevaron a cabo una prueba de seguridad que, por culpa de una serie de
errores humanos y técnicos, terminó volando uno de sus cuatro
reactores. La explosión liberó a la atmósfera 200 toneladas de material
nuclear, generando una radiación equivalente a la de 500 bombas
atómicas como la de Hiroshima. Naciones Unidas calcula que 59 personas
murieron por la radiación, aunque eleva la cifra final de fallecidos a
causa de la radiación hasta 9.000. La ONG Greenpeace es más pesimista;
cree que, en los próximos 15 años, serán hasta 67.000 las víctimas
mortales de Chernóbil.
El sarcófago
Tras la explosión cerca de 350.000 tuvieron que ser evacuadas en un
área de 155.000 kilómetros cuadrados alrededor de la central. Sin
embargo, se estima que entre cinco y ocho millones de personas siguen
viviendo en territorios contaminados de Ucrania y dos países
limítrofes, Rusia y Bielorrusia. La central siguió en funcionamiento
hasta el año 2000. El reactor accidentado fue cubierto con un sarcófago
de hormigón.
Alrededor de la central hay ahora una zona de exclusión en la que
los altos niveles de radiación hacen imposible la vida humana. En esa
área siguen en pie ciudades enteras abandonadas a medio vivir, con
platos colocados sobre la mesa o libros de texto abiertos en las
escuelas. Los seres humanos han abandonado esa zona, pero no así la
vida: los alrededores de Chernóbil son una reserva natural repleta de
animales.
El Bosque Rojo
Los que ya había se han multiplicado, pero además han llegado
especies que no se veían desde hace décadas, como el lince y el búho
real. Incluso se han descubierto pisadas de osos, un animal que no se
aventura por esos parajes desde hace siglos. “Los animales no parecen
sentir la radiación y han ocupado ese área pese a sus condiciones”, ha
declarado el científico Sergey Gaschak a la radiotelevisión pública
británica. “Muchos animales han anidado dentro del sarcófago:
estorninos, palomas, golondrinas”, ha añadido. La población de jabalíes
se ha disparado, así como la de lobos.
Es una zona radioactiva, sí, pero sin hombres, sin herbicidas, sin
pesticidas, sin industria, sin tráfico y con todos sus recursos
naturales intactos. En el momento de la explosión, cuatro kilómetros
cuadrados de pinares alrededor de la central se tornaron marrones de un
golpe y murieron (el ahora bautizado como Bosque Rojo). Los animales en
el área murieron o dejaron de reproducirse: los embriones de ratos se
disolvieron; los caballos murieron con el tiroides desintegrado. Y sin
embargo, la siguiente generación ha nacido aparentemente sin secuelas.
Ahora las vacas allí suelen ser radiactivas (demasiado para que el ser
humano se las coma), pero por lo demás parecen sorprendentemente
normales.
La población de alces se ha disparado, y hay signos de que parecen
haberse adaptado a las difíciles condiciones y viven tanto como
aquellos que pueblan áreas sin radiación. Sin embargo, no todos tienen
la misma suerte: los animales que vagan por áreas extensas sufren menos
que aquellos que apenas se mueven de un mismo lugar. Además, se han
registrado mutaciones del ADN de estos animales, aunque ninguna ha
afectado a su fisiología o su capacidad de reproducción. No hay
caballos de dos cabezas, pero sí cada vez más zorros, tejones,
castores, ciervos, liebres, nutrias, mapaches...
Por Onio - 19 de Abril, 2006, 3:00, Categoría: General
ABC, Miércoles 19 de enero
MADRID. Investigadores de la NASA han alcanzado un nuevo hito en
supercomputación con el que ha sido posible reconstruir cómo se
comportan y qué apariencia tienen las ondas gravitatorias que emiten
los «agujeros negros», los objetos cósmicos más enigmáticos del
Universo. Estos objetos supermasivos tienen campos gravitatorios tan
potentes que engullen toda la materia que les circunda en el cosmos. Ni
siquiera la energía lumínica de esos objetos puede escapar a la fuerza
de gravedad que generan, hasta el punto que resultan invisibles para
los telescopios espaciales y terrestres. De ahí el nombre de «agujero
negro».
Para intentar desentrañar la naturaleza de estos misteriosos
objetos, científicos del Goddard Space Flight Center utilizaron una
nueva forma de trasladar las ecuaciones de Albert Einstein al lenguaje
informático, de forma que fuese posible descifrar de qué manera se
propagan las ondas gravitatorias cuando colisionan dos «agujeros
negros» masivos. Otros equipos de investigadores habían intentado ese
mismo objetivo, pero fracasaron en su intento. La NASA anunció ayer
que, con ayuda de su más potente superordenador, este equipo sí ha
logrado con éxito culminar su simulación informática.
Las ondas gravitatorias de los «agujeros negros» no han podido ser
detectadas hasta ahora por los científicos porque apenas interactúan
con la materia, de forma que pueden penetrar el polvo y gas que
enmascara a estos objetos supermasivos. Debido a estas grandes
dificultades, los astrofísicos han depositado sus esperanzas en el
potencial de la supercomputación para conocer mejor los «agujeros
negros».
Por Onio - 18 de Abril, 2006, 15:23, Categoría: General
NEW THINKING
TRIBUNA: GERRY MCGOVERN
La inteligencia colectiva será una ventaja competitiva clave en el
siglo XXI. Nunca antes ha habido un medio mejor que la Red para
aprovechar la inteligencia colectiva.
GERRY MCGOVERN
ELPAIS.es - 18-04-2006
- 17:42
El primer artículo que publiqué en New Thinking, el 24 de junio de
1996, trataba sobre el potencial de la inteligencia colectiva. Internet
permite a los clientes (y a otros grupos a menudo dispares) organizarse
y hacer que su voz se escuche de forma conjunta y potente.
The Wisdom of Crowds, de James Surowiecki, es uno de los libros más
inspiradores que he leído en los últimos diez años. Articula la “gran
idea” de Internet y de un gran cambio en la sociedad moderna.
La sociedad ha crecido. Podemos pensar por nosotros mismos, y así lo
hacemos. Los expertos desempeñan un papel muy importante, pero ya no
son incuestionables. Estamos superando el fundamentalismo. El médico,
el policía, el profesor, el político, el cura, el vendedor de coches...
ya no están por encima de la duda.
Ese es el motivo de la reacción de los fundamentalistas que quedan.
No pueden soportar la idea de una sociedad que piense por si misma.
¿La muchedumbre puede tomar decisiones acertadas? Según Surowiecki,
sí. Y en las circunstancias adecuadas, puede ser más sabia que
cualquier experto. Surowiecki aporta numerosos ejemplos fascinantes en
los que la inteligencia colectiva demostró ser más acertada que las
opiniones individuales de los expertos.
El ejemplo más conocido de la sabiduría de las muchedumbres es la
democracia. El libro de Surowiecki comienza en 1906, con un viaje a la
feria rural de Plymouth del científico británico Francis Galton. “La
reproducción preocupaba a Galton, porque creía que sólo unas cuantas
personas tenían las características necesarias para que la sociedad se
mantuviese saludable” escribe Surowiecki. Así que Galton no era un gran
fan de la democracia.
Galton presenció un concurso para calcular el peso de un buey.
Participaron unas 800 personas. “Era un grupo muy variado”, igual que
la democracia, y Galton pensó que podía probar lo estúpida que es la
muchedumbre. Pidió las papeletas del concurso a los organizadores e
hizo un promedio de los resultados. El peso medio que se calculó fue de
1,197 libras. El peso real del buey era de 1,198 libras.
Por supuesto que las muchedumbres no son siempre sabias. Usted no
pide que se haga una votación para saber qué hacer si su casa se está
quemando. No pide una votación cada vez que tiene un problema. La
inteligencia colectiva tampoco es pensamiento en grupo. No se trata de
juntar a un grupo de personas en una habitación y pedirles que lleguen
a una conclusión. En tales situaciones, se suele acabar con una
decisión muy influida por las figuras más dominantes en la habitación.
El truco de la inteligencia colectiva parece estar en tomar una
muestra representativa de personas para que tomen decisiones
independientes sobre una pregunta dada y analizar los resultados. ¿Y
qué tiene que ver todo esto con su página web? Piense en Google, Ebay y
Amazon. Todos ellos aprovechan la inteligencia colectiva al reunir y
promediar las valoraciones que los lectores hacen de los libros, las
opiniones de los compradores y los enlaces externos.
Por primera vez, Internet nos permite usar la inteligencia colectiva
en una escala potencialmente masiva y de un modo altamente eficaz en
costes. Aprovechar la inteligencia colectiva tiene muchas ventajas. Nos
acerca a nuestros clientes y mejora su confianza, puesto que los
clientes tienden a ver las páginas web como representantes fidedignos
del punto de vista de otros clientes.
Pekín se encuentra cubierta desde ayer por una capa de arena
amarillenta procedente del desierto de Gobi. Para despojar a la capital
china de ese incómodo manto dorado, la Oficina Central de Meteorología
ha anunciado que "bombardeará" las nubes que cubren la ciudad con
yoduro de plata y otras sustancias para que reaccionen al vapor y
llueva artificialmente, según ha informado hoy la televisión oficial
CCTV.
Esta tormenta de arena, la peor de este año en la ciudad, plantea un
grave problema a las autoridades de Pekin, que ven cómo sus promesas de
una ciudad verde de cara a los Juegos Olímpicos de 2008 quedan
en entredicho debido a la polución y la desertización. Este tipo de
fenómenos son habituales en la primavera pequinesa, pero han cobrado
una fuerza inusitada este año.
Pese a todos los esfuerzos que se están llevando a cabo en la
capital china, en los primeros tres meses y medio de este año se han
registrado solamente 56 días con cielo azul y buenas condiciones
atmosféricas, 16 menos que el pasado año en el mismo periodo, lejos de
las pretensiones de las autoridades.
El Ayuntamiento de Pekín ha prometido que "bombardeará" las nubes en
los días previos al comienzo de los Juegos Olímpicos para garantizar
que no llueva durante la ceremonia de apertura de la cita deportiva, el
8 de agosto de 2008.
El bombardeo de nubes para causar la lluvia artificial, con
cañones o desde aviones, se utiliza mucho en China tanto en tiempos de
sequía como para intentar ayudar en la extinción de incendios, aunque
no siempre se logran los resultados esperados. En el verano de 2005 se
atribuyó al bombardeo de nubes las fuertes granizadas que cayeron sobre Pekín y que ocasionaron cuantiosos daños materiales en la ciudad.
El centro de las tormentas de arena de esta semana se encuentra en
la frontera entre China y Mongolia, a unos 500 kilómetros al norte de
Pekín, pero afecta a un radio de cientos de kilómetros a la redonda e
incluso se han registrado niveles altos de concentración de arena en el
aire en el norte y oeste de Japón.
'Guerra aérea' contra una polilla voraz
Las autoridades chinas también recurrirán a la guerra aérea
para eliminar una especie de polilla voraz y otras plagas que amenazan
los Juegos Olímpicos de 2008 y gran parte de las cosechas del norte del
país, según la prensa local.
Aviones de fabricación china, los Yun-5, realizarán un millar de
vuelos para bombardear aquellas zonas, fundamentalmente Pekín, Tianjin
y la provincia vecina de Hebei, en las que se oculta este intruso
insecto migratorio procedente de América del Norte: la Hyphantria cunea. La plaga ha devorado ya las hojas de 50.000 árboles.
Pekín reconoció hace dos semanas este problema y ordenó que se
hiciera un examen árbol a árbol para combatir a un insecto que se
detectó en China por primera vez en 1979 y que es capaz de poner de
2.000 a 3.000 huevos al mes.
Por Onio - 17 de Abril, 2006, 10:48, Categoría: General
¡Hola a tod@s de nuevo! Vuelvo hoy a la dura realidad del trabajo cotidiano después de 10 días de vacaciones que he repartido en dos mitades:
Los primeros cinco días he viajado por primera vez a Marruecos y vengo realmente impresionado. ¿Cómo resumir tantas sensaciones? Juventud, color, sabores, olores, amabilidad, hospitalidad, ciudades laberínticas, edad media, miles de niños, pobreza,... Aquí tenéis algunas fotos, espero vuestros comentarios.
Los cinco segundos días me he sumergido en el mundo de las torrijas, los pellizcones, los pestiños, las cofradías de Olivares, la fideguá de Carlota.
Espero volver a publicar algunos post de interés en breve.
El séptimo planeta desde el Sol, Urano, tiene un anillo de color
"azul intenso" compuesto de polvo microscópico, según publica esta
semana la revista Science, que recoge un informe sobre las
investigaciones que han llevado a cabo un grupo de astrónomos de la
Universidad de California en Berkeley (EE UU). El color azul del anillo
se debe probablemente a que una pequeña luna, llamada Mab, orbita
dentro del anillo.
Se trata del segundo caso en todo el Sistema Solar de un planeta con
un anillo de ese color. El primero es uno de los anillos de Saturno.
Las investigaciones han determinado que de los dos anillos
recientemente descubiertos alrededor de Urano uno es el azul y el otro
es rojo.
El anillo interior de Urano, identificado como R2, es rojo y el
exterior, R1, es "azul intenso" debido a que está formado por diminutas
partículas que reflejan ese color, señalan en el informe los astrónomos
de la Universidad de California y del Instituto de Ciencias Espaciales.
Ambos anillos fueron descubiertos mediante observaciones llevadas a
cabo a través del telescopio espacial Hubble y el telescopio Keck,
en Hawai. Urano, que tiene un diámetro cuatro veces superior al de la
Tierra y es el séptimo planeta desde el Sol, está circundado por 13
anillos.
Capa de hielo
Según los astrónomos, el anillo azul de Urano es "notablemente
parecido" al anillo externo de Saturno, el cual fue probablemente
generado por Enceladus, una de las lunas del planeta. Además, también
como el de Saturno, este anillo tiene una luna llamada Mab, la cual
está cubierta probablemente por una espesa capa de hielo como las demás
lunas de Urano, según Imke de Pater, profesor de astronomía de la
Universidad de California.
La mayoría de los anillos de los planetas del Sistema Solar tiene
una tonalidad roja debido al mayor tamaño de las partículas que los
forman. Los astrónomos creen que esa fue la razón principal por la que
tardaron tanto en descubrir el anillo exterior. Estaban buscando
solamente un reflejo del rojo en el espectro y no pensaron que sería
azul.
Por Onio - 6 de Abril, 2006, 22:18, Categoría: General
La revista 'National Geographic' publica en exclusiva el manuscrito
que contiene la historia de Jesús desde el punto de vista del discípulo
que le traicionó
AGENCIAS
-
Washington
ELPAIS.es
-
Cultura - 06-04-2006
- 20:15
Una imagen del manuscrito poco antes de que se iniciasen los trabajos para su restauración. (AP)
Un manuscrito datado del siglo III o IV y que contendría la única
copia conocida del Evangelio según Judas, el apóstol que entregó a
Jesucristo a los romanos, ha sido autentificado, ha anunciado la
revista National Geographic, que ha publicado en exclusiva la primera traducción al inglés del texto.
El papiro con el Evangelio según Judas, de 31 páginas, fue hallado
cerca de la localidad de Beni Masar, en Egipto, en la década de los 70.
En 2000, la Fundación Mecenas de Arte Antiguo de Basilea (Suiza) se
hizo con el documento e inició los trabajos de traducción. Los expertos
consideran que se trata de una copia de un texto aún más antiguo, en el
que Judas aparece retratado como una figura benévola, que trata de
ayudar a Jesús a salvar a la raza humana.
Durante 2.000 años, la Biblia ha retratado a Judas como el apóstol
traidor que entregó a Jesús a los romanos para que le juzgaran,
recibiendo a cambio 30 monedas de plata. Sin embargo, este Evangelio le
retrata de manera positiva, describiéndole como uno de los apóstoles
predilectos de Cristo y explicando su traición como la culminación de
un plan divino, destinado a provocar la crucifixión, dando origen a la
fundación del Cristianismo. En pocas palabras: Judas habría traicionado
a Jesús siguiendo sus propias órdenes.
La autentificación del documento se ha llevado a cabo utilizando
numerosas técnicas, como la prueba del carbono 14, el análisis de
tinta, la imagen multiespectral, así como los índices paleográficos e
históricos, según ha informado Terry Garcia, uno de los responsables de
National Geographic. Por el momento, el manuscrito se ha traducido al inglés, al francés y al alemán.
Por Onio - 5 de Abril, 2006, 13:35, Categoría: General
El sistema es tan sencillo como teclear en la web los dos números, un clic y, al instante, ambos interlocutores reciben llamadas en sus teléfonos, descuelgan y hablan
M. V.
MADRID. Acaba de desembarcar en España un nuevo competidor en el incipiente mercado de las llamadas por internet (VoIP) y, por ende, también en el de la telefonía convencional. La empresa se llama Jajah, y su servicio se caracteriza por la sencillez para establecer la comunicación: no es necesario descargar ni instalar un software, ni conversar mediante un micrófono y con auriculares. Tampoco tener una conexión de banda ancha. El precio es similar al de otros proveedores de VoIP, cuyas tarifas son más económicas que las que las operadoras ofrecen por la redes tradicionales.
El funcionamiento del servicio de Jajah es muy simple. Para acceder a él sólo se requiere de un ordenador con conexión a internet. Lo primero que debe hacer el usuario es registrarse en la web www.jajah.com (una dirección de correo electrónico, una clave...). Para iniciar la comunicación se teclea en la web el número de teléfono desde el que se efectúa la llamada (puede ser un fijo o un móvil); después, se introduce el número de teléfono con el que se quiere contactar (fijo o móvil); un sólo clic en el icono «call» (llamar en inglés) e, inmediatamente, ambos interlocutores reciben una llamada en sus respectivos teléfonos, descuelgan y comienza la charla. No es necesario estar delante del ordenador cuando se conversa (la comunicación se establece desde los propios teléfonos de los usuarios, como si llamara normalmente por las redes convencinales). Tampoco dejarlo encendido, puede apagarse o salir de internet en cuanto se activa la llamada al pinchar en el icono.
Prefijar una hora
El servicio funciona con cualquier sistema operativo (Windows, Mac Os, Linux...). Las tarifas pueden consultarse a través de un buscador en la web. Las llamadas a Estados Unidos, por ejemplo, tienen un coste de 0,0166 euros el minuto, independientemente de si los teléfonos son fijos o móviles. Los pagos se realizan con tarjeta de crédito, la tarjeta Paysafe o el servicio MoneyBookers.
Con Jajah el coste de la llamada (ya sea local o internacional) se reduce entre un 50 y un 80 por ciento, según la empresa. Para todos los internautas que deseen probar el sistema regalan cinco minutos de conversación, aunque sólo es posible con llamadas entre teléfonos fijos.
En el futuro, la compañía lanzará un servicio con el que se podrá prefijar una hora determinada para establecer la comunicación. Y espera para final de año haber logrado un millón de clientes a nivel mundial.